Todos tenemos sueños en la vida, aspiraciones y deseos, pero son pocos los que logran alcanzarlos. Partimos de la base de que en ese “TODOS” tenemos que dividirlo en dos grupos, los que lo intentan y los que No lo intentan. Estos últimos, ya sabemos que nunca lo lograrán o al menos hasta que su situación les duela a un punto en el qué necesiten si o si alcanzar alguno.

En el grupo de “los que lo intentan” están por un lado los que se quedan en el intento, los que van probando y probando pero nada de nada y por último el grupo que lo logran, aunque es la minoría.

¿Qué hacen los que lo logran?

La primera palabra es perseverancia, siempre van a por ellos, se trazan su plan de ruta y si en algún momento aparece un inconveniente lo superan (ya saben que en el proceso van a encontrarlos, así que ya están preparados). Son constantes y organizados, saben que es lo que deben hacer y si no lo saben buscan información o a un mentor para que les guíe. Son personas con una gran vibración, activas y les gusta aprovechar el tiempo al máximo. No les gusta perder ese bien tan valioso porqué saben que no lo recuperarán. Están en continuo reciclaje, intentan estar informados de todo lo que les incumbe.

Pero la cosa no queda solo ahí, el gran secreto es otro. Lo anterior es parte del proceso, pero la clave de todo esto es que ellos saben que existe el tiempo de gestación.

Para crear una situación, alcanzar un sueño o sea lo que sea que se quiere, todo tiene un tiempo para que eso se haga realidad. Un embarazo dura 9 meses y sabes que tienes que esperar ese tiempo, cuando plantas una semilla, sabes que tienes que esperar y en este caso regar. Cada día la vas observando, la vas regando, vas quitando las malas hiervas que van saliendo alrededor de la semilla, hasta que un día puff, te sorprende y ya ha salido la planta. Ves que no ha sido en balde la espera y que a merecido la espera. La idea que tenias con esa semilla era tener una planta que con el tiempo te diera tomates. Pues entonces sabes que la primera meta ya la has logrado. Ya ha brotado la planta, ahora para llegar a tu sueño que es tener tomates debes de seguir otros pasos, porque ya sabes que desde que sale el primer brote hasta el primer tomate esa planta debe de crecer. Sigues regando hasta que llega a un punto optimo para se trasplantada al huerto. En este sigue creciendo y creciendo, le vas quitando las hojas secas, le pones productos para que los bichitos no se la coman, la sigues regando, le pones unas sujeciones para que esta pueda crecer bien y no caiga por el suelo… hasta que un día ves la primera flor y pocos días después aparece el primer tomate. En ese momento sabes que ya es cuestión de días poder saborearlo.

Lo mismo pasa con los sueños y las metas que quieres alcanzar. Tu vas haciendo y haciendo (regando), hasta que un día tiras la toalla porque crees que no te va a funcionar, crees que si ya no has tenido resultados es porque esa meta no es para ti…y mil escusas más. Lo que te ha pasado es que no has tenido en cuenta que esa meta, ese sueño tenía su tiempo de gestación, tenias que seguir regando para que creciera y empezaras a ver los brotes. Y esa es una mala costumbre que tiene la mayoría de las personas, no dejan el tiempo suficiente para que la meta haga sus raíces y pueda ser vista por fuera de la tierra.

En lo que falla la mayoría de las personas es que no tienen la suficiente paciencia para dejar al sueño brotar. Todas esas personas que parece que se esfuerzan pero NUNCA obtienen resultados es porque no tienen la FE que necesitan para creer que esameta brotará, y dejan de regar una semana antes de que se vea el primer brote verde.

Recuerda que si eres constante y estás involucrado al 100% con tu sueño, tienes que esperar el tiempo necesario para que brote. Si es algo muy “grande” ten claro que necesitará más tiempo para echar raíces más fuertes, si es algo más “pequeño” quizás necesite algo menos de tiempo.


¿Qué piensas hacer a partir de ahora?


Te espero en la próxima entrada.